viernes, 7 de septiembre de 2007

Venezuela y Nosotras



Este es nuestro país Venezuela, tierra de buena gente, nosotras somos dos mujeres VENEZOLANAS ya adulta o mas bien maduras, ambas con muchos cuentos chinos, con algo en común, nos casamos desde muy jóvenes y nos la pasamos casi 20 años sin saber lo que era el amor, formamos una familia cada una por su lado, con hijos, casas, viajes, la monotonía de un matrimonio de mujeres lesbianas atrapadas en vidas heterosexuales, casi estábamos rendidas a nuestros destinos, criar nuestros hijos y quien sabe nuestros nietos, envejeciendo con un hombre a nuestro lado, inventando excusas para evitar tener contacto sexual con ellos, yo siempre, disculpen… yo soy clavel, como les decía siempre soñaba con una mujer que me amara y me hiciera el amor como yo pensaba que se debía hacer el amor, acariciar un cuerpo delicado, observarlo detalladamente, sentir su aroma, pasar los dedos por todo su cuerpo sin tocarlo pero a la vez sintiendo su calor, su placer, sus ganas de que la tome, soñaba con pasar horas amándola, haciéndola feliz, sin que ni ella ni yo nos introdujéramos nada, solo las ganas intensas de fundirnos en una sola, cada vez que soñaba despierta en esos instantes me sentía mas frustrada, me distanciaba mas de mi pareja y me aferraba mas a mis hijas, esos sueños me hacían daño, me recordaban en lo que pudo ser y no fue, me recordaba lo cobarde que fui, me recordaba aquel momento cuando tenia 20 años y tuve el valor por un momento de romper con mi novio, pero mis padres me dieron entender que tenia que casarme porque ya todo estaba preparado para la boda y ese día tenia que entregar las invitaciones, no fui sincera conmigo misma y opte por casarme, pero llega el momento que tu error empieza a cobrar factura y el mío era refugiarme en un mundo imaginario, muchas veces me sentia culpable de no cumplir con mi papel de esposa, él no se lo merecia, era un hombre que nos daba todo, estaba muy orgulloso de su familia, pero ya era demasiado tarde yo solo soñaba con esa mujer la cual no le había puesto un rostro, ni siquiera el de una estrella de cine, hasta ese día en que vi a mi rosa por primera vez, mi corazón empezó a latir, como si me avisara….esa es!!!!!! ella es la chica de tus sueños, ójala hubiese sido tan fácil decirle – niña; mi corazón late por ti eres la mujer de mis sueños, la que siempre había esperado- no se lo dije pero mi inconsciente le hizo caso a los latidos sobre saltados de mi corazón y al día siguiente en mi conciente ya la mujer de mis sueños tenía rostro y desde entonces mi sueño se hizo realidad.

didi

1 comentario:

rosa y clavel dijo...
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